¿Cómo nombrar a quien viene a recibir una sesión de Biodinámica Craneosacral?

Lo mejor es llamarla por su nombre, pero fuera de bromas, cuando te refieres en concreto hacia una persona sin duda lo mejor es llamarla por su nombre, o bien preguntarla, ¿cómo prefieres que yo te llame? La mayoría te dirán, pues por mi nombre, María, aunque algunos prefieren utilizar un diminutivo como por ejemplo “Mari”, y cuando te refieres en general a la personas que acuden a tu consulta ¿cómo las llamarías? ¿pacientes?Analicemos esto un poco más.

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Pacientes parece bastante adecuado, pues sin duda, no les vendrá mal desarrollar la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse; que es como define el diccionario la paciencia, pero normalmente esta palabra se aplica más bien en el contexto médico, indicando aquella persona que padece física y corporalmente y se encuentra bajo atención médica.En la consulta de Biodinámica Craneosacral preferimos no utilizar esta palabra, para diferenciar con claridad el entorno de atención, que no es en un centro hospitalario ni en una consulta médica, puesto que para ejercer nuestra práctica no es necesario ser médico.Bien, entonces si no encaja del todo la palabra pacientes ¿que nos queda?

La palabra Clientes también se acerca a la idea, pero de nuevo, aunque la expresión es correcta puesto que su significado indica a la persona que compra en una tienda, o que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa, parece que más bien pone el énfasis en un relación mercantil, que siendo cierta pues “habitualmente” la persona que recibe una sesión paga por el servicio recibido, pero también se queda muy lejos de expresar y contener el tipo de relación tan especial que se crea con la persona que recibe la sesión.

Para mi gusto, ni una ni otra palabra abarcan la esencia de lo que sucede, ni definen con exactitud el tipo de relación que se establece; por lo tanto, ¿que palabra sería la más adecuada para nombrar a la persona que acude a la sesión?Pues la verdad es que no tengo una respuesta certera, y los lingüistas tampoco parece que por el momento nos hallan ofrecido otra posibilidad, o si lo han hecho yo no me he enterado, así que cuando hablemos en general, me quedo con la palabra “Persona”.

En vez de decir: el cliente que vino ayer a una sesión… o el paciente que vino ayer a una sesión…, prefiero decir: la persona que vino ayer a una sesión… Ya sé que es una palabra muy genérica, pero al menos y precisamente por eso, no delimita el tipo de experiencia que se crea durante la relación. Ya que por persona entendemos al individuo de la especie humana ya sea hombre o mujer cuyo nombre se omite. Y por supuesto siempre que sea posible mejor utilizamos su nombre. María vino ayer a una sesión…

Por cierto, mi nombre es Javier, y si tienes alguna opinión al respecto me encantaría escucharla.