Relaja la cara y relajarás el alma

Imagínate por un momento que te encuentras en uno de esos días en los que te sientes nervioso, preocupado, intranquilo o deprimido.  Te tropiezas con un amigo, que supuestamente “bien intencionado”  te dice -chico vaya cara que tienes-  ¡anímate hombre!, cambia esa cara, y tu le respondes,  ya me gustaría a mi sentirme de otra manera, pero ¿cómo se hace eso?.

La verdad, es que una cosa es darte cuenta de que estás inquieto y otra muy diferente es ser capaz de cambiar tu estado de ánimo.

Sistema nervioso reptiliano, mamífero y humano 

Para poder avanzar en esa solución, primero quiero recordarte una importante característica de nuestro sistema nervioso (SN) que compartimos con todos los mamíferos y reptiles; estamos diseñados para pasar de la total tranquilidad a la máxima excitación, en una decima de segundo, y en cambio, pasar de la excitación a la tranquilidad puede llevarnos un tiempo indeterminado en función de nuestras circunstancias internas y externas.

Esto tiene su explicación biológica, imagínate que te encuentras tranquilamente disfrutando de un paseo por el bosque en compañía de unos amigos, escuchando el canto de los pájaros y percibiendo el aroma de las flores, todo es tan hermoso y relajante a tu alrededor que te sientes profundamente feliz y tranquilo, cuando de pronto,  los pájaros se callan y escuchas un fuerte gruñido a tu espalda,  como de algo que se acerca corriendo  hacia ti, de repente, y sin pensar en nada sientes un impulso instintivo de salir corriendo para tratar de salvar la vida, y te aseguro que en ese momento no te paras a recoger fresas, no te entretienes aspirando el olor de las flores ni piensas en reproducirte, pues tu organismo retira toda la sangre que puede de las funciones no vitales para la supervivencia y la envía a las piernas y los brazos para potenciar la huida.

El sistema nervioso esta preparado para responder instintivamente con total rapidez para tratar de salvarnos la vida en caso de emergencia, ahora bien, si después de una buena carrera, notas que ya nada te sigue y parece que estas a salvo, no regresas inmediatamente a tu estado anterior de tranquilidad, pues ahora ya no hay urgencia, ni es necesario gastar mucha energía para que sea un proceso muy rápido; necesitarás un tiempo para recuperar el aliento, que se normalice el latido de tu corazón y poco a poco, progresivamente, la normalidad se ira volviendo a instalar en tu organismo.

Esto es así para ti, para mi y para todos pues es un reflejo evolutivo, una respuesta biológica.

Un pequeño cervatillo que se hubiese asustado en las mismas circunstancias, habría respondido de la misma manera, ahora bien, la diferencia consiste en que el ciervo, en cuanto concluye el peligro y se normalizan sus constantes vitales,  sigue pastando con tranquilidad.

Un mecanismo con dos funciones y dos velocidades

El Sistema nervioso esta formado por dos sistemas diferentes y complementarios (el S.N. Simpático y el S.N. Parasimpático), que actúan con dos velocidades distintas. Esto es muy importante saberlo para poderlo reconocer cuando nos suceda, y así poderlo asimilar con naturalidad.

Uno nos pone en alerta instantáneamente de forma instintiva (el S.N. Simpático) para protegernos del peligro y quizás salvarnos la vida. Eso pasaba en el bosque, pero sigue pasando en la ciudad para que no te atropelle un camión, o cuando te sientes en peligro ante una persona o ante una situación desconocida.

El otro recupera la normalidad progresivamente (el S.N. Parasimpático) y necesita su tiempo para regresar a la calma, ahora que ya paso el peligro real.

Así que si te has asustado por cualquier asunto y tus constantes vitales se aceleraron, sencillamente ten presente que el regresar a la tranquilidad se irá dando paso a paso de forma natural, si tu no lo dificultas.

El pensamiento puede salvarnos o quedarse atrapado en el conflicto

El ser humano ha desarrollado una importante primacía evolutiva que tiene enormes ventajas y también algún inconveniente, hemos desarrollado un extraordinario mecanismo para pensar, analizar, recordar o imaginar y estas cualidades nos han situado donde estamos, pero también es cierto, que el sistema nervioso del ciervo o de cualquier otro mamífero o reptil, les ayuda a regresar rápidamente a la normalidad, mientras que nosotros podemos “engancharnos” en recordar y revivir el suceso que nos asustó durante un tiempo indefinido, lo que genera que nuestras constantes vitales no llegan a normalizarse, generando un importante desgaste, cansancio y estrés.

Una vez que concluyo el peligro real, podemos estar reviviendo ese suceso durante todo el día o toda la vida, volviendo a entrar en pánico por algo que ya no es “real” que ahora solo es un recuerdo o una imaginación.

¿Acaso yo dificulto mi propia recuperación?

El cuerpo necesita “procesar” los sucesos que le acontecen. Si acabas de vivir una situación estresante o peligrosa y ya paso el peligro inminente, ahora toca “Parar” recuperar el aliento y dejar que el cuerpo elimine la tensión permitiendo que los mecanismos fisiológicos hagan su trabajo.

Este proceso que hacen todos los animales de forma instintiva y les libera de la tensión, se ve dificultado en el ser humano por no permitir que aflore ese impulso biológico de disipar la activación nerviosa mediante el acto de temblar, gesticular, gritar, llorar, o incluso orinar, defecar, vomitar o sencillamente comentarlo con la “tribu” y descansar.

Al no liberar la excitación nerviosa, el organismo se queda “enganchado” tratando de soltar de la tensión, y para ello, recrea situaciones similares, recordando constantemente lo sucedido o imaginando escenarios similares, en la búsqueda de que quizás en esta nueva ocasión, se consiga vivirla de otra manera que permita no solo salir airoso de la situación, sino también, procesar adecuadamente la activación del sistema nervioso.

¿Y que puedo hacer?

Ante una situación traumática, deja que tu cuerpo haga lo que está diseñado para hacer.  El activará instintivamente el modo de autorregularse más apropiado gracias a su sabiduría adquirida a través de millones de años de evolución, y de todos sus recursos, escogerá los que considere más apropiados en función de la gravedad e intensidad de la situación.

Nuestro papel consiste en observar el modo de respuesta y siempre que sea posible permitirlo y facilitarlo.

Dicho de forma sencilla, si notas que tu cuerpo comienza a temblar, no trates de evitarlo, si algo te impulsa a llorar o gritar procura encontrar el momento y la forma de hacerlo y cuanto antes mejor.

Somos seres grupales

Busca a tu tribu, a tu familia o amigos y si no los tienes cerca o no te parece la mejor opción, encuentra un terapeuta con el que puedas compartir como te sentiste, como te sientes y como te gustaría sentirte, y el te acompañara en el proceso.

Somos seres sociales, grupales y nuestro sistema nervioso esta diseñado para co-regularse en la interacción con el otro, necesitamos hablar y compartir nuestras vivencias para ayudarnos mutuamente a procesarlas.

De ahí viene una parte de nuestra tensión en los casos de confinamiento. Nuestro instinto nos empuja hacia la socialización, el amparo de la manada, y por otro lado, en situaciones como la que estamos viviendo de reclusión como medida preventiva para el contagio, la propia sociedad te dice que no toques, no te acerques, lo que puede ser apropiado para limitar la expansión del virus, pero al mismo tiempo va en contra de lo que necesitamos para sentirnos seguros, cuidados y protegidos.

Potenciar la comunicación potencia la co-regulación y el sistema inmunológico.

Es de suma importancia en estos momentos, establecer con-tacto con tus amigos, conocidos y familiares para autorregularnos en la interacción y sino es posible físicamente, al menos démonos cuenta de que  es una necesidad biológica y procuremos satisfacerla de otra manera.

Enviar un Whatsapp es mejor que nada, pero casi no es suficiente, el SN se ha especializado en reconocer el sonido que emitimos, al principio de la evolución solo eran gruñidos que indicaban peligro, o tranquilidad;  progresivamente con el desarrollo de las palabras y la  inteligencia, hemos aprendido no solo a entenderlas sino también a reconocer el volumen, la cadencia, la entonación, que amplifican enormemente su contenido. En la comunicación no solo buscamos el significado literal sino que además y principalmente, anhelamos el sentido de conexión.

El SN también se ha especializado en reconocer visualmente los mas mínimos cambios en la expresión facial que nos indican si todo va bien o estamos en peligro, si el otro es amigo o enemigo, si se siente confiado o esta preocupado y gracias a esta información auditiva y visual, nos es más sencillo sentirnos junto a la tribu, lo que contribuye  enormemente al sentimiento de confianza y tranquilidad tan necesario en estos momentos para potenciar el sistema inmunológico.

Puedes ampliar la información aquí:

Necesitamos hablar, sino es posible de otra manera, al menos por teléfono con nuestra tribu y aun mejor que escuchar su voz, es poder verlos, así que te animo a que realices video llamadas y ofrezcas tu apoyo sincero  a los demás, te sentirás muy bien haciéndolo y ellos también.

La Cara es el espejo del Alma

Nos hemos dado cuenta de que el SN está entrenado tanto para reconocer como para expresar el estado emocional de múltiples formas y especialmente a través de la cara, lo que nos resulta muy útil como animales sociales.

Te acuerdas del ejemplo que te puse al principio, de ese amigo que al verte te dice que mal te veo cambia esa cara, pues venga, ¡vamos a ello!

Recientemente se ha podido comprobar científicamente un hecho muy interesante, y es que de la misma manera que lo que vives por dentro se refleja por fuera, y especialmente en el rostro, también funciona al revés, relajando la cara algo se empieza a relajar por dentro, ¿te apetece sentirlo?

Puedes ampliar la información aquí

Regresar la conciencia al cuerpo, serena la mente y aquieta el SN 

Una manera sumamente eficaz de desconectar de la tensión y el estrés para asentarnos en la serenidad y la calma, es regresar al cuerpo en el momento presente con una mirada interior bondadosa y acogedora.

Te propongo una serie de ejercicios corporales muy sencillos y te animo a que los realicemos juntos. Puedes verlos ahora mismo pinchando sobre los enlaces o encontrar otro momento en el que te regales a ti mismo a ti misma unos momentos de relajación profunda, que podrás ir construyendo mediante una serie de pases, presiones y con-tactos muy suaves y agradables sobre el cuello, la cabeza y la cara; solo te llevarán unos minutos y después de realizarlos notaras la diferencia.

Al concluir el video con los ejercicios de relajación guiada, si te quedas con ganas de un poco más, te invito a que te sientes o te tumbes en un lugar cómodo y escuches un audio de relajación, que continua ayudante a soltar las tensiones de la cara y por tanto de todo el cuerpo.

Video con los ejercicios prácticos Relájate por fuera para serenarte por dentro

Audio de relajación Desde la Cara al Corazón

 

¿Qué efectos suelen tener las técnicas de relajación?

  • La respiración se vuelve rítmica profunda y tranquila
  • El latido del corazón se ralentiza
  • La musculatura se distiende
  • Se siente con más facilidad el cuerpo
  • Reducción del nivel de ansiedad
  • Mayor conciencia del estado presente
  • Mejora de la circulación y la digestión
  • Disminuye la frustración y el estrés
  • Disminuir el insomnio
  • Se incrementa la calidad del sueño
  • Se reduce el cansancio
  • Aumenta la capacidad para solucionar dificultades

A modo de resumen podemos decir que:

  • Tenemos un SNS que esta diseñado para activarse de forma instintiva a gran velocidad, lo que contribuye a mantenernos con vida.
  • Existe la contraparte de este sistema, el SNP que se encarga de regresar a la normalidad a un ritmo mas lento para reparar y mantener la vida.
  • Si después de una situación traumática, no permites la fase de descarga del SN, este se mantendrá activado tratando de encontrar o generar otra situación similar para poder liberar la tensión.
  • Una parte del SNP esta altamente evolucionada para co-regularse mediante el contacto con los demás miembros de la tribu. Nos necesitamos mutuamente.
  • Podemos autorregularnos desde la mente, seleccionando los pensamientos que mantenemos a través de la atención, para no engancharnos en situaciones conflictivas
  • Podemos autorregularnos desde el cuerpo, relajando conscientemente la cara, el SN interpreta que no hay peligro que estamos a salvo y se libera la tensión.

Pues venga, vamos a ello.

¿Este es un buen momento?

Si quieres comentar algo sobre este asunto me encantará recibir tus opiniones.

Video con los ejercicios prácticos

Audio de relajación

Video explicativo

Javier de María

javierdemariaortiz@gmail.com

 

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