La importancia de un instante consciente.

Otro punto de vista por: Javier de María Ortiz

Publicado en la revista LA MAREA Nº 7 año 2003

Si comparto con todos vosotros este caso, es porque sinceramente, primero me ha conmocionado y luego me ha hecho sentir vivo y con alegría en el corazón el poder compartir unos instantes tan intensos, tan humanos, en los que una persona, comprende una parte crucial de su vida, se da cuenta hasta donde la ha llevado y decide cambiarlo.

Integrando relaciones

Integrando relaciones

Mientras todo el proceso se iba desarrollando yo contemplaba sin estar muy seguro de lo que estaba en “Realidad” haciendo, tan solo “Estar”, si es que al “Estar” se le puede llamar “Hacer”
¿María? Entra en mi consulta, muy educada, apenas pudiendo disimular tras una apariencia tranquila, unos ojos inquietos, asustados.
Se sienta, deja el bolso a un lado y me contempla tímidamente con una mezcla de incertidumbre y expectación. Bueno ¿qué te ha traído hasta aquí?.
Le pregunto, ella toma aire, parece que le cuesta un poco respirar, traga saliva y me dice, hace dos años me operaron y todo fue muy bien pero ahora me ha salido un bulto en el pecho, lo han analizado y es maligno, me han tenido que extirpar los ganglios de la axila y me han dicho que ahora tengo que ponerme quimioterapia ………………….y no se que hacer. Ahora tragamos saliva los dos (mi padre, emprendió el viaje hace unos pocos meses, por unos bultos en el pecho) dos lagrimas descienden raudas por sus mejillas, mientras yo me esfuerzo por contener las mías, según la voy escuchando intento discernir si voy a poder acompañarla en su viaje, indistintamente de por donde sople el viento, sin saber, a que puerto llegaremos. Parece que el mero hecho de hacerme, a mí mismo la pregunta, me sosiega, me ayuda a aquietarme y la opresión del pecho comienza a disiparse, empiezo a sentirme algo más neutral y ya veremos, pero aparentemente me da la sensación de que si que voy a poder acompañarla.
Por todo lo que me va diciendo y por su forma de expresarse, me da la impresión de que ya ha pensado mucho sobre el tema y me esta repitiendo lo que ya sabe, lo que se ha dicho a sí misma muchas veces, palabras cálidas sinceras, aunque más bien parece, lo que a ella le gustaría creer, y no, lo que siente en realidad.
Yo no sé lo que guarda su corazón, pero no parece concordar demasiado, con lo que expresa su cuerpo, con lo que dicen sus labios.
Conforme nos vamos comunicando, ambos podemos percibir con claridad, que algo en el “ambiente” esta cambiando, se percibe mas placidez, tranquilidad, las palabras surgen ahora de mas adentro. Entre los dos está floreciendo, un hermoso Punto de Calma que te invita a llenarte de Él, a inspirarlo con fuerza y a dejarlo salir con alegría. La quietud se va haciendo más patente, ¿María? Cambia su postura en la silla por otra a mí parece más relajada, sus hombros caen ligeramente y deja salir un profundo suspiro y con él parece salir una profunda carga por largo tiempo retenida, como si comenzase a dejar salir, el peso de una Vida. ¿Cómo te sientes en este momento? Le pregunto, y su cuerpo me muestra, un suave estremecimiento, unos instantes en silencio y algo me dice que ya a pasado el momento de las palabras y que necesita un contacto, un apoyo, una presencia algo mas física.
Le pido que se tumbe en la camilla y realizo la aproximación más sutil que me es posible, enseguida siento con claridad, que me invita a dejarme sentir a su lado, que pueda percibir mi presencia, que sepa que estoy ahí pero no demasiado cerca, sin intervenir, sin hacer ni deshacer, como un niño que juega el solo en el parque y de vez en cuando mira a su alrededor para ver si continúan cerca sus amigos, sus papas.
Su ritmo, la Marea, da la impresión de algo espesa y se manifiesta como a borbotones en determinadas zonas de su organismo, lo observo un instante y parece como si esa niña del parque volviese hacia mí su mirada y me dijese “Hummm, no me mires” Touched, me doy por enterado, retiro mi atención y procuro simplemente estar, al poco tiempo se deja sentir una calma profunda, que se presenta por si sola, llenándolo todo de si misma, el ritmo se detiene o al menos yo dejo de percibirlo y mi impresión es de que tengo que colaborar con esta sensación de Profundidad, de Quietud a mantenerse, a sintonizar en todos los niveles posibles……………..Algo comienza a cambiar, no sabría decir el que, ni de que forma, ni siquiera cuanto duró, pero desde luego se expresaba como algo muy gratificante, intenso y a la vez suave, que se podía percibir por dentro y alrededor de María y de toda la habitación.
Cuando volví a percibir el ritmo, se mostraba más liviano y esa especie de burbujas casi no se notaban, pero lo que realmente me impresiono, fue que ella abrió los ojos, sin decirle yo nada, y con una mirada serena, brillante, me dijo que su padre, la había querido mucho, pero que siempre fue extremadamente exigente con ella, que cualquier logro que ella consiguiese, que fueron muchos, él siempre lo minimizo y la exigió más, sin mostrarla nunca su apoyo, ni valorar nada de lo alcanzado y por esta razón, ella se volvió extremadamente perfeccionista y fría consigo misma y posiblemente con los demás y que esta enfermedad era lo único que tenía para por fin poder descansar y solicitar el apoyo y cariño de los demás sin miedo a sentirse juzgada o menos valorada y que se iba a permitirse el poder aceptar estos regalos de la Vida, que había decidido ser feliz, luchar y ganar la partida.
Que así sea…

Javier de María logo Javier de María. Escuchando el Ser desde el Cuerpo

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